CRONOLOGÍA HISTÓRICA

Antiguos pobladores. Los primeros habitantes del Valle de Ojocaliente, fueron grupos cazadores-recolectores de la tradición “Cultura del Desierto”, esto entre el periodo  de 1000 a C. Al 100 a C. del año 100 a. C. al 200 después de Cristo se dan las primeras evidencias de contacto con grupos  de tradición agricultora; del 300 al 1200 después de Cristo se dio más fuerte la presencia de grupos sedentarios en la región, para después ser abandonada por grupos de filiación mesoamericana y volver a ser habitada por grupos Cazadores-recolectores conocidos como Guachichiles. Entre los sitios arqueológicos que se conocen en Ojocaliente destacan: Chepinque, Loma de Palmillas, Tlacotes, Bocas y Buenavista.

A mediados del siglo XIX, surgen las primeras noticias sobre la existencia de ruinas de antiguas poblaciones indeigenas, Carl de Berghes en su obra titulada Descripción de las ruinas de asentamientos aztecas durante su migración al Valle de México a través de actual Estado libre de Zacatecas. menciona la existencia de ruinas de un antiguo asentamiento  indígena a la orilla del ojo de agua, entre las nopaleras.  Poco antes de finalizar el siglo XIX llegó a oídos del historiador Elías Amador la noticia de una antigua ranchería de indios Chichimecos ubicada al sureste de Ojocaliente y en su trabajo titulado “Bosquejo Histórico de Zacatecas” escribió:

Entre un punto denominado Sauceda de Mulatos y el Chepinque, al practicar excavaciones se encontraron restos de cadáveres colocados en posición vertical, pero tan mal conservados que se descomponían enteramente al tocarlos y extraerlos. Dentro de algunos sepulcros había objetos que sin duda indicaban la categoría o sexo de los difuntos, en algunos aparecieron fragmentos de utensilios propios del sexo femeninos como vasijas, cómales, metates, etc., en otros flechas, hachas, pitos de barro, cuchillos, etc. Inmediatos a dicha localidad se percibían también vestigios de habitaciones diseminadas en una extensión de un cuarto de legua. Se asegura que pueden encontrarse en la superficie del terreno mencionado hachas de piedra, chuzos de pedernal y fragmentos de vasijas de barro, pintadas unas y otras con forma de relieve sus dibujos. Algunos ancianos oyeron contar a sus mayores que aquí existió una antigua ranchería de indios chichimecos[1].

A poco más de un siglo de lo anterior  el sitio arqueológico es someramente abordado por Isidro Aparicio Cruz en la reunión ordinaria de Cronistas de Ciudades Mexicanas A. C. Delegación Zacatecas, realizada en el año 2000 en la Cabecera Municipal de Villa García, Zacatecas., un año después de lo anterior, los alumnos de la Licenciatura en Antropología con Especialidad en Arqueología, de la Universidad Autónoma de Zacatecas, visitaron el lugar  realizando reconocimientos de superficie reportando la existencia 7 sitios arqueológicos que se ubican en una franja que corre de norte a sur de aproximadamente 5 kilómetros, siguiendo el pie de monte de la sierra de Ganzules, los sitios se caracterizan por ser de poca extensión y por la ausencia de grandes estructuras como juegos de pelota y  basamentos piramidales. Los elementos arquitectónicos que se pueden observar en superficie son restos de cimientos de planta rectangular o circular de pequeñas dimensiones, elaborados colocando de forma vertical las tobas; estas son  roca riolítica de la región, alguna careada y otra no, pero en la mayoría de los sitios arqueológicos no se observan restos de construcciones, por lo que es frecuente que los sitios estén constituidos por concentraciones de lítica y cerámica; los sitios se encuentran relacionados frecuentemente a fuentes de aprovisionamiento de agua, principalmente a los arroyos estaciónales que bajan hacia el área aluvial de la Sierra de Ganzules. Se propone como  temporalidad de ocupación del 600 al 900 d.C. tomando como referencia la cerámica Valle de San Luis Policromo que se encuentra presente en los sitios.

Junto  a la pequeña  población de Buenavista, se localiza un cerro en forma de mesa, en el que se encuentran dispersos los restos de un antiguo asentamiento indígena.

En las laderas del cerro de La Mesilla se edificaron la mayor parte de las habitaciones, nivelando el suelo para su construcción, quedando vestigios de plataformas en el área sur del cerro. Sin lugar a duda la estructura más importante del sitio Arqueológico es la que se ubica en la sección superior de La Mesilla, edificio representados por los restos dispersos de una estructura de planta poligonal cuyas lados se localizan orientadas a los puntos cardinales, cuya posible función fue de carácter ceremonial (Aparicio, 2000).  En rumbo este del edificio se observa un área virtualmente plana que bien podría ser una plaza o patio. Ya en el extremo oriental se observan tobas riolíticas en posición vertical formando cimientos rectangulares. En el extremo occidental dos plataformas rectangulares se localizan muy cerca de la Santa Cruz.

En el frente rocoso de la sección Noroeste de la cima del cerro se localiza un conjunto de pintura rupestre, representado por dos motivos geométricos elaborados utilizando la técnica del rellenado, manufacturados en color rojo, dados sus atributos podrían representar un antropomorfo y un fitomorfo, el conjunto se encuentra bien conservado.  En esa misma dirección ya en el área aluvial  se observan cimientos en forma rectangular y circular muy mal conservados.

En el año 2003, el Maestro Gerardo Fernández Martínez, docente investigador de la Universidad Autónoma de Zacatecas, inició trabajos de exploración en el sitio arqueológico de Buenavista, lo significativo de este estudio sistemático, es la ubicación temporal del sitio arqueológico, logrando definir tres fases de ocupación tomando como indicador la arquitectura y el material cerámico, las fases son: Buenavista 600-750 d. C.; La Mesilla 750-900 d. C. y Ojocaliente 900-1200 d. C. (Fernández, 2006). El mencionado investigador, reporta la existencia de una estructura arquitectónica en la cima de la Mesilla, cuya fachada principal esta orientada al  oriente, apuntando que:

Todo esto señala que el grupo social que diseñó y erigió la estructura uno, tenía la capacidad de realizar sofisticados cálculos astronómicos, que sugieren la existencia de un culto solar que demuestra, entre otras cosas, que se trataba de una sociedad compleja y estratificada, que debió ser capaz no sólo de sostener a diversas clases de especialistas, sino también, de establecer estrechas relaciones con las poblaciones ubicadas en áreas aledañas como el Tunal Grande de San Luis Potosí.” (Fernández; 2006). (fig. 3)

Al momento del contacto con el mundo europeo, la región del moderno municipio de Ojocaliente era habitado por Guachichiles, población autóctona que basaba su economía en la caza y recolección. No obstante de ocupar un enorme territorio del centro norte de México, lo cierto es que los Guachichiles, al ser un grupo nómada, no tenían poblaciones establecidas, ya que se movían  a través de esta región en las que realizaban diferentes actividades.

El nombre de Guachichiles hace referencia a la costumbre del grupo por pintarse el cabello de rojo, (Powell; 1996:48); probablemente, estos no se definían de esa manera así mismos, esta palabra se deriva del náhuatl y se refiere a un ave con cabeza roja. Tal vez,  la costumbre de pintarse el cabello de rojo, representaba una diferencia cultural con relación a otros grupos Chichimecas. El  pigmento utilizado para pintarse el cabello contenía, entre otras cosas,  oxido de hierro (Crespo y Viramontes; 1999: 119).

Contacto. Las primeras incursiones de los colonizadores europeos en la región de Ojocaliente fue después del descubrimiento de las minas de los Zacatecas y el trazo del Camino Real de Tierra Adentro, que unió la Ciudad de México y el Real Minero de Zacatecas, y su trazo y apertura se debe al insigne Fray Sebastián de Aparicio[2], ya que desde toda la década de 1560, ya se tiene a éste ilustre personaje haciendo viajes regulares desde la capital del virreinato hasta las remotas minas de Nuestra Señora de los Zacatecas[3], viaje que, con buen tiempo, se llevaba a cabo en dos meses, aproximadamente[4]. Éste Camino Real de la Plata fue puesto en servicio entre los años de 1550 a 1555, primeramente al tráfico de carretas livianas de dos ruedas y más tarde se le hicieron trabajos de nivelación y aplanado en algunos tramos para que pudiesen circular todo tipo de carruajes de carga.

Ataques Chichimecas. La hostilidad entre europeos y naturales se iniciaron al irse incrementando la colonización e invadir los primeros el territorio de los segundos (Crespo; 1976) La guerra entre chichimecas y españoles se intensificó a tal grado que los colonizadores optaron por instalar presidios y fundar pueblos como defensa. Los presidios que se fundaron para enfrentar los embates de los chichimecas fueron en el Valle de Ojocaliente: Palmillas y Cuisillo.

En forma paralela a la ubicación de las fortificaciones prehispánicas, los españoles construyeron una serie de presidios que fueron  colocados estratégicamente a lo largo  de la frontera norteña. Al igual que antes, los propósitos de estas fortificaciones fueron múltiples: proteger los asentamientos directamente ligados a la minería; resguardar los asentamientos agrícolas necesarios para aprovisionar  los centros mineros, y, finalmente, proteger lo más posible las rutas de comercio entre los citados asentamientos y los territorios nucleares del sur (Weigand; 2001).

En la audiencia de la Nueva Galicia se dieron órdenes de fundar otros pueblos en los sitios de peligro; uno de ellos fue Tepezalá, Tlacotes y El Refugio, para proteger a los viajeros que iban y venían de las minas de Zacatecas, Guanajuato o Guadalajara

El presidio de Palmillas se ubicaba en la ladera norte del Cerro de la Media Luna, este punto era uno de los mas peligrosos de toda la ruta, pese a su cercanía con Zacatecas, ahí los Chichimecas habían atacado las carretas españolas dando muerte a personajes como Fray Juan de Tapia, esto en la segunda mitad del siglo XVI.

En 1562, Pedro de Ahumada describe:

INFORMACIÓN ACERCA DE LA REBELIÓN DE LOS INDIOS ZACATECAS Y GUACHICHILES A PEDIMENTO DE PEDRO DE AHUMADA SÁMANO[5].

“IX- A la novena pregunta dixo que la sabe como en ella se contiene porque en el dicho año de sesenta e uno sabe este testigo que quemaron los dichos yndios guachachiles e zacatecas la estancia que hera de alonso hernandez que hera a cinco leguas destas minas e mataron al dicho alonso hernández e a otro español que con el estava e negros e indios guachichiles e zacatecas quemaron e destruyeron la estancia de doña ana del corral que esta asimismo a cinco leguas destas minas e mataron en ella a loba e a su hijo e le llevaron della mucho ganado e que en este mismo tienpo robaron dos arrias que venian por el camino que va las dichas estancias e mataron los caballos y las mulas dellas y a los yndios que las trayan e robaron e llevaron el bastimento que venia en las dichas arrias e ansy mismo quemaron los dichos yndios la estancia de tepeçala que es de diego de ybarra e mataron a domingo deba mayordomo del dicho diego de ybarra y a maella su sobrino y quel mismo tienpo a tres leguas e media destas minas donde dizen las palmillas salieron a una quadrilla de carreteras e  mataron a pedro cano carretero e a un frayle sacerdote que se dezia fray juan de tapia e hirieron muy mal a diego delgadillo alcalde mayor de tequaltiche e a salazar le quebraron un ojo e hirieron e mataron gran cantidad de yndios y en este mismo tienpo en la comarca de san martin y avino mataron otros tres españoles a cuya cavsa de estar tomados los caminos de los dichos indios guachichiles e zacatecas estuvieron en punto de despoblarse las dichas minas de san martín e avino según dezian las personas que dellas venian porque no avia bastimentos con que sustentarse en ellas porque no osavan andar los caminos de miedo de los dichos indios e que ansi mismo estas minas de los zacatecas estubieron en tanta necesidad y aprieto que por ninguna parte salia español o yndio desapercibido que no le matasen a cuya causa vino en tanta necesidad de bastimentos que se saco tan poca plata que uvo dia de quinto que a los rreales derechos de su magestad no le cupo mas de los diez y siete marcos de plata contenidos en la dicha pregunta como es publico e notorio e que asy se tomo dello testimonio al qual se rrefiere este testigo siendo cosa notoria que los mas dias que hazen quinto los oficiales de su magestad le caben quinientos eseys marcos poco mas o menos a ques esto sabe

desta pregunta.” [6].

Algunos testimonios de actores del momento nos pueden servir de ejemplo para observar la motivación que hubo para la creación de los presidios, el del sevillano Pedro de Salinas a un mes de su  llegada a la Nueva Galicia en 1563, relataba que:

“Pasé a las minas de Zacatecas y antes de llegar a ellos en el camino, yendo en compañía de carros, seis leguas de Zacatecas, salió una gandulada de chichimecos y nos acometieron, y por estar junto a un fuerte, que llaman de las Palmillas, no nos hicieron daño en las personas, mas nos llevaron todas las mulas de los carros y caballos  de los pasajeros. Dando aviso a Zacatecas, salió un capitán que se decía Fulano de Vega con algunos soldados que tenían cargo de aquella frontera y guardar los caminos y en ese ejercicio me quedé con él, sirviendo a V.M., corriendo la tierra de ordinario para evitar el daño que los indios de guerra continuaban a hacer a los que andaban por aquella tierra, asegurando los caminos de México y Guadalajara y Compostela. De allí pasé a Chiametla en dicho ejercicio, donde me hallé en una ocasión de que cuatrocientos indios Tepehuanes había bajado de la sierra de Acaponeta a destruir todos los indios que estaban poblados y de paz por aquellos caminos”.[7] 

La Cueva de Ávalos. El lugar conocido localmente como La Cueva de Ávalos, se localiza en  el extremo oeste de la Sub-provincia de los llanos de Ojuelos-Aguascalientes, en la región norteña del Valle de Ojocaliente, a una distancia aproximada de 11 kilómetros  al noroeste de la actual  cabecera municipal de Ojocaliente, Zacatecas, dentro del ejido El Refugio, en el arroyo de  los Pajaritos,  geográficamente pertenece  a  la subcuenca hidrológica del río San Pedro (INEGI; 1999)., Cueva de Ávalos está constituido por un abrigo rocoso  de una formación ígnea extrusiva de tipo toba riolítica,  orientado al sureste y, en el cual se encuentran pinturas rupestres elaboradas en color blanco cuyos motivos  fueron realizados mediante la técnica de delineado con líneas medianas y gruesas,  que están constituidos  principalmente por  representaciones zoomorfas, antropomorfas y geométricas, que forman el  conjuntos  pictóricos. Entre los motivos zoomorfos destacan lo que podrían ser cuadrúpedos en movimiento, un ave, una rana y tres tortugas.

Los  motivos antropomorfos representan  hombres,  mujeres  y un personaje con un tocado en la cabeza y un bastón  en las manos,   están  en el extremo derecho del conjunto; los geométricos los conforman  líneas rectas que en el extremo tienen un circulo, rombos con  puntos en las intersecciones, una estrella  de cinco puntas, un escudo y cruces de diferentes tamaños.

Los tres conjuntos de manifestaciones graficas rupestres presentes en la Cueva de Ávalos son delimitados por el relieve del abrigo rocoso. El primero,  al lado derecho, esta compuesto por tortugas y tres carretas tiradas  por  cuadrúpedos con jinetes que se dirigen de este a oeste. El conjunto de la parte central lo constituyen lo que posiblemente son hombres montando, tirando  o lazando a cuadrúpedos; en la parte superior se  encuentra un rombo, y además hay cruces. El subconjunto de la parte izquierda lo conforman motivos zoomorfos,  orientados de este-oeste, y motivos geométricos (fig. 4).

En la parte central del conjunto pictórico, a unos cuantos centímetros  del suelo, se observan algunos motivos abstractos en color rojo, muy mal conservado,  y sobre  ellos  algunas figuras en color  blanco.

Uno de los problemas que se enfrenta en la arqueología es  situar temporalmente la grafica rupestre, aun y cuando es uno de los pocos elementos arqueológicos  que permanecen in situ.  En el caso de las pinturas rupestres de la Cueva de Ávalos se considera que fueron realizadas en época histórica, toda vez que se encuentran elementos que en la época prehispánica no existían en la región, por ejemplo las carretas,  otro elemento es el color en que fueron elaborados, toda ves  que hay investigadores que señalan que el color blanco en la grafica rupestre se utilizó en  periodos tardíos.

Así también, consideramos las etapas pictóricas y sobre posiciones existentes, las pinturas de color blanco pueden ubicarse temporalmente hacia el periodo final de las figuras rojas. Se continuaría utilizando el blanco hasta tiempos históricos, tal como se ejemplifica en los sitios El Tepozán, en Aguascalientes, y El Capulín, en Zacatecas (Valencia; 1999).

Tomando en cuenta la distribución de los diseños rupestres de Sur a Norte, se puede considerar como mínima la expresión visual gráfica de la forma como se concebía el momento del contacto español con los grupos culturales que habitaban esta región, la resistencia y la evangelización española (Ramírez y Llamas; 2006) es muy probable que estos diseños rupestres fueron realizados por grupos étnicos que continuaron habitando el valle durante la Colonia y la construcción del camino Real de la Plata en  la región  (Aparicio; 2002).  Plasmando en el abrigo rocoso sobre los antiguos motivos elaborados en color rojo, lo que ellos observaban, tal es el caso de las carretas, los caballos, los jinetes lazando personas y animales.

“un elemento excepcional que es la representación del sistema del Camino Real de Tierra Adentro que esta asentada en la Cueva de Ávalos en el Municipio de Ojocaliente, este estudio arqueológico a arrojado elementos muy importantes de cómo la cultura indígena del siglo posiblemente XVI  o XVII al observar el transito de los españoles en el Camino Real,  este grupo se preocupó por una representación de lo que estaba ocurriendo en un espacio que era propio de esta cultura indígena, y por ello hemos tratado de entender algunos elementos que nos den nociones de cómo funcionaba el Camino Real y es por ello que la representación de esta pintura para nosotros es sumamente valiosa”[8] 

Fundación de Ojocaliente. Hoy en día no existe un documento que exprese con certeza la fecha exacta de la  fundación de la moderna población de Ojocaliente. El historiador  Peter Gerhard afirma que en 1597 fue fundado el Real de Minas del Sacramento de Ojo Caliente,  en su trabajo titulado  La Frontera Norte de la Nueva España,  alega: “Para 1605 las minas de Charcas (Real de Navidad; 1950: Charcas ciudad, San Luís Potosí) habían sido abandonadas casi en su totalidad y las de Ojo Caliente, descubiertas en 1597, no disfrutaban de mayor prosperidad” (Pág. 110).

Philip W. Powell, en Génesis del Presidio como Institución Fronteriza asevera que el surgimiento del pueblo de Ojocaliente fue tras el establecimiento del presidio del Cuisillo, tesis que apoyan algunos investigadores como Andrés Reyes Rodríguez y Benjamín R. García García del Centro Regional INAH Aguascalientes, que aseguran que la ubicación del Cuisillo es donde actualmente se localiza la Ciudad de Ojocaliente.

Por su parte Elías Amador en su “Bosquejo Histórico” cita: Ojocaliente fue fundado en 1620 por Don José Teodoro de Bastidas, dándosele el nombre de Villa de Sacramento y Real de Minas de Ojocaliente de BastidaS.

Otras de las propuestas sobre la fundación de Ojocaliente señalan que fue alrededor de 1560 cuando Oñate entró a la región oriente de Zacatecas, fecha en que surgieron las poblaciones de Salinas y Pinos.

Aún y cuando el paraje del ojo caliente fuera conocido desde la mitad del siglo XVI, las crónicas y descripciones de la época no dan cuenta de la existencia de un asentamiento español o chichimeca en el Valle de Ojocaliente, toda vez que  esta región con frecuencia era atacada por los Chichimecas; en 1591 el Capitán Miguel Caldera recibe en el Cuisillo las familias de Tlaxcaltecas que el Virrey le había dado y señala “En el lugar de ojocaliente, llamado cuisilique hice la distribución”, en este párrafo se cita el paraje del ojo caliente pero no afirma que en ese lugar existiera un asentamiento; fue hasta después de que se consolido la paz en la región cuando comienza a poblarse  el Valle.

Con lo anteriormente expuesto, se puede afirmar que la fundación de Ojocaliente es en el año de 1597, año en que fueron descubiertas las minas de la región e instaladas las haciendas de beneficio; otro de los investigadores que confirman la fundación de Ojocaliente a finales del siglo XVI es P.J. Bakewell, que señala que el descubrimiento de las minas de Ojocaliente fueron después de las de Pinos, esto en su trabajo titulado Minería y sociedad en el México Colonial, Zacatecas (1546-1700), testifica que a “raíz del descubrimiento de vetas en la Sierra de Pinos en 1590 y su prospero campo productivo para 1603, le continuó el de Ojocaliente, situado a 40 kilómetros al sudeste de Zacatecas”.

La primera descripción del Real de Minas lo hace Don Alonso de la Mota y Escobar, Obispo de Nueva Galicia, en su obra titulada “Descripción Geográfica de los Reinos de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo León”, cita:

Salida de Zacatecas hacia el Oriente.-“Saliendo de Zacatecas a la parte Oriente se va a un Real de Minas que llaman de la Foncalida que esta a seis leguas, del mismo templo  y doctrina de clérigos. Hay solo dos vecinos mineros que tienen dos haciendas con sus ingenios y aperos, que muelen con mulas y el beneficio de los metales es por azogue de muy moderada ley, “Y así es muy pobre este Real” “Adelante dos leguas de este real están unas minas que llaman de la Habana donde se saca los metales que benefician en estas dos haciendas de la Foncalida. Viven allí algunos indios que las cavan”.

Capitanes, Clérigos y Mineros. Los primeros pobladores del Real de Minas del Ojocaliente, luego de su apertura fueron Pablo González y Lucas Ruiz, mineros que se dedicaron a explotar los yacimientos argentíferos de la región, en los documentos de la época resguardados en archivos histórico se encuentran asentados los nombres de los habitantes del real minero en el siglo XVI.  A inicios del siglo se encuentra como vecinos de la Hacienda de Ojocaliente el Capitán Marcos Gonzáles del Valle  que contrajo matrimonio con Ana Ruiz, de este matrimonio nació Doña María Ruiz del Valle que casó con el Capitán Andrés de la Bastida Rojas vecino de la Hacienda de Ojocaliente, natural de la Villa de San Vicente en la Rioja de las Provincias y Reinos de Castilla, hijo legitimo de Domingo de la Bastida y de María de Rojas. Al morir Doña María Ruiz del Valle y al no contar con herederos por no haber tenido hijos nombró heredero universal  a su esposo Andrés de la Bastida, heredando los sitios del Ojocaliente y la Habana.  Al morir el Capitán Andrés de la Bastida fueron sus herederos sus sobrinos Doña Francisca de Espino mujer que fue del Capitán Don Juan Francisco Ruiz;  Andrés de Espino Cura del Partido de Ojocaliente, heredó los sitios de Ojocaliente y la Habana, estos sitios en el transcurso del tiempo fueron heredados a Bartolomé de Espino.

En 1600 fue enviado un clérigo al  Real del Ojocaliente, sobre este no se tiene referencia, solo se sabe que en 1608 fue removido al Real de Santa María de los Ramos. En la primera mitad del siglo XVII fue nombrado cura beneficiado el Bachiller D. Joseph Ruiz hijo de Lucas Ruiz  uno de los primeros pobladores de Ojocaliente. Otro de los Curas de Almas de Ojocaliente nacido en este lugar fue Don Andrés de Espino, santo varón que a su costo construyó la primera iglesia parroquial luego de la erección del Curato de Ojocaliente en 1690.

El Curato de Ojocaliente. La evangelización en la región fue emprendida por los franciscanos,  específicamente por el padre Bernardo de Cosin, en la primera entrada llegó hasta  las Minas de los Zacatecas y  las de Pánuco,  en 1554 los indios le dieron muerte en el mismo altar en que celebraba misa. La atención espiritual del Real de Ojo Caliente inició poco después de la fundación en 1597, Peter Gerhard cita.

 “Por lo que toca a la zona sur, hacia 1600 se envió un clérigo secular  al Sacramento del Ojo Caliente casi de inmediato a la apertura del real minero; una década después, el ministro siguió a los mineros al nuevo real de Nuestra Señora de los Milagros de los Ramos”.

A principios del siglo XVII, Mota y Escobar menciona la existencia de doctrina de Clérigos en el Real. “Para 1642 había dos beneficios; Ramos y Ojo Caliente, pero ante el despoblamiento del primero de estos reales el cura de Ojo Caliente se hizo cargo de ambas parroquias; también  visitaba Salinas del Peñol Blanco y tenía un vicario en Monte Grande.” (Gerhard, 1996; 109). En el archivo Histórico del Curato de Ojocaliente (AHCO) existen documentos de 1648, en donde se asentaron las partidas de los Sacramentos que fueron ministrados por el Bachiller Joseph Ruiz, cura beneficiado del Real de Ojocaliente, él dura en el cargo desde  1637 hasta 1664;  “La segunda mitad del siglo XVII se caracterizó por un señalado incremento de población tanto en Charcas como en Ojo Caliente donde se abrieron nuevas minas en la ultima década del siglo” (Gerhard, 1996; 110). Le siguió en el cargo el Bachiller D. Nicolás de Saldivar; el 20 de junio de 1690 se envía carta a su majestad del Presidente Alonso Cevallos dando cuenta con testimonios de autos, en el orden del nuevo curato de Ojocaliente, para el cual hizo nomina el Obispo y presentación del Cura propio de él, sin haber precedido el consentimiento del Vicepatronato. En la Real Cedula a fray Felipe Galindo [Chávez y Pineda], obispo de Guadalajara, sobre la necesidad de un cura que administre los partidos de Real y Minas de Ramos y Ojo Caliente, como informó Alonso de Ceballos Villagutierre, presidente de la Audiencia de Guadalajara, que tras la visita del oidor Francisco Feijoo [Centellas] dio cuenta de que el licenciado Diego Benítez ya no asistía al curato, ordenando también que avise del recibo del despacho y de todo lo que se ejecute[9].  En 1696 se emitió la Real Cédula a Alonso de Ceballos Villagutierre, presidente de la Audiencia de Guadalajara, avisando el recibo de sus cartas de 25 de junio de 1689 y de 20 de junio de 1690, y otras del obispo de dicha ciudad de 19 de diciembre de 1688 y 7 de diciembre de 1692, sobre la necesidad de un cura que administre los partidos de Real y Minas de Ramos y Ojo Caliente, tras dejar de asistirlo el licenciado Diego Benítez, como informó el oidor Francisco Feijoo [Centellas] en la visita que hizo a aquellas tierras; por lo que le ordena que se ponga de acuerdo con [fray Felipe Galindo Chávez y Pineda], obispo de Guadalajara, sobre el sitio más conveniente para poner al cura, dando las providencias necesarias para ello[10]. El 11 de Marzo de 1697, el obispo de Nueva Galicia visitó Ojocaliente, en este año Monte Grande pasó a ser beneficio independiente, en tanto Ramos fue formalmente integrado a Ojo Caliente. En la relación de méritos y servicios de Andrés de Espino, se afirma que él fue cura nueve años de Ojo Caliente (obispado de Guadalajara), donde edificó la iglesia a su costa, habiendo servido antes en Montegrande[11] de esto se puede presumir que él fue el primer cura propio cuando  el Curato de Ramos formalmente fue agregado a  Ojocaliente. En la  visita episcopal fray Felipe Galindo mandó a Andrés de Espino Cura de Ojocaliente trasladar la Virgen de los Milagros de Ramos a Ojocaliente, Andrés de Espino permaneció en el cargo hasta 1723.  

En 1772 la Alcaldía Mayor del Real y Minas de Nuestra Señora de las Charcas, estaba integrada por cuatro curatos, uno de ellos era Ojocaliente, este lo comprendían 85 puestos, habitado por 5569 feligreses (fig. 5).


[1] Elías Amador, Bosquejo Histórico de Zacatecas. Arte Sociedad e Ideología, S. A. Zacatecas 1982.

[2] LA GUERRA CHICHIMECA. (1550-1600). Philip Wayne Powell. Ed. Fondo de Cultura Económica. 1ª. Edición. 3ª. Reimpresión. México. 1996. Pág. 40.

[3] FRAY SEBASTIÁN DE APARICIO. PRIMER CAMINERO MEXICANO. Conrado Espinosa. Colección “Figuras y Episodios de la Historia de México”. No. 70. Ed. Jus. México. 1959. Pág.136.

[4] Ibid, Pág. 130.

[5] COLECCIÓN DE DOCUMENTOS INÉDITOS PARA LA HISTORIA DE HISPANOAMÉRICA. (Año 1562. Estante 58, cajón 6, legajo 11). Madrid, España.

[6] COLECCIÓN DE DOCUMENTOS INÉDITOS PARA LA HISTORIA DE HISPANOAMÉRICA. (Año 1562. Estante 58, cajón 6, legajo 11). Madrid, España. Pág. 299.

[7] Tomado de Sergio Candelas Villalba, fas o por nefas la causa del intendente Phelipe Cleere 1789-1804. Zacatecas, Zac. 2005. 

[8]   Aparicio Cruz, Isidro. Pintura Rupestre de la cueva de Ávalos en el contexto del camino de La Plata. VI Congreso de la Gran Chichimeca. Instituto de Investigaciones Humanísticas. Universidad Autónoma de San Luís Potosí. San Luís Potosí, SLP.  25 de mayo de 2007

[9] ESPAÑA.41091.AGI/1.16403.6.3.17//GUADALAJARA,232,L.8,F.92V-95V

[10] ESPAÑA.41091.AGI/1.16403.6.3.17//GUADALAJARA,232,L.8,F.100R-105R  

[11] ESPAÑA.41091.AGI/1.16403.15.210//INDIFERENTE,216,N.37

[12] Archivo Histórico del Estado de  Zacatecas (AHEZ), serie Intendencia, Gobierno, c/1-20,1787.

[13] Beatriz Rojas Nieto, La Diputación Provincial de Zacatecas, Actas de sesiones, 1822-1823, México, Colección Fuentes. Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, Archivo Histórico del Estado de Zacatecas, 2003.

[14] Tomado de EL PREGONERO, Organo de Difusión del Archívo Historico del Estado. Segunda época, año 4, Zacatecas, Zac., Junio de 1007, Núm. 27. pag. 4

[15] Paleografía: Lic. En Hist. Leonor Rodríguez Hernández, Cronista Municipal de Santa Rita hoy Villa Hidalgo, Zacatecas.

[16] JUAN E. HERNÁNDEZ Y DÁVALOS, COLECCIÓN DE DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA DE MÉXICO DE 1808 A 1821, TOMO III, Coordinación: ALFREDO ÁVILA, VIRGINIA GUEDEA, UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO, 2008.

Anuncios

2 comentarios to “CRONOLOGÍA HISTÓRICA”

  1. El Destino Que Suma 10 Patrimonios De La Humanidad | El Circulo Rojo Says:

    […] La Cueva de Ávalos. Localizada en el Valle del municipio de Ojo caliente, este lugar alberga pinturas rupestres elaboradas en color blanco. Sus trazos destacan formas animales en movimiento, un ave, una rana y tres tortugas. También aparecen figuras humanas que, de acuerdo con investigaciones de la UNESCO, pertenecen a los siglos XVI y XVII, e ilustran el contacto con los colonizadores. […]

  2. El destino que suma 10 patrimonios de la humanidad « opver.com Says:

    […] La Cueva de Ávalos. Localizada en el Valle del municipio de Ojo caliente, este lugar alberga pinturas rupestres elaboradas en color blanco. Sus trazos destacan formas animales en movimiento, un ave, una rana y tres tortugas. También aparecen figuras humanas que, de acuerdo con investigaciones de la UNESCO, pertenecen a los siglos XVI y XVII, e ilustran el contacto con los colonizadores. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: